Thursday, October 23, 2008

Tan in a can

Podría hablar del martirio que están suponiendo los tapones que me han salido en los oídos. El Audiospray parece que está funcionando, pero es más lento de lo que me gustaría. Quiero evitar ir al médico a toda costa, pero si el lunes sigo así tendré que pasar a visitarlo.

Al lío. Hoy me apetece escribir sobre algo que pensaba que era un mito pero resulta que es real.

En muchas películas y series americanas había oído hablar de el autobronceador, incluso en España había visto algún tipo de producto con este fin en farmacias, pero realmente no había visto a nadie usar autobronceador en spray.

Supongo que las empresas que lo fabrican ya son conscientes pero si no. Señores, el negocio está en Irlanda.

No sé cual es la razón real de que las mujeres aquí abusen de este producto pero la verdad es que va contra todas las leyes del buen gusto.

Primero, el color final parece más de persona enferma que de persona que haya tomado el sol unos días. Aunque supongo que aquí lo del color natural no lo conoce la gente que no haya salido del pais, ya que en Irlanda poco sol (y mira que no me gusta quejarme del clima irlandés).

Segundo, es la cobertura. El producto no llega a todos lados como es de suponer. Por tanto, si ves a una persona embadurnada de esta porquería enseguida te das cuenta del crimen que ha cometido. La aberración a la que somete su físico.

Y lo peor de todo es que seguro que este spray daña la capa de ozono.

Pero bueno, si son felices así, cada uno disfruta como quiere.

2 comments:

amai said...

preguntale a la txikitina por sus toallitas dublinesas....
en dublin se venden toallitas con ese producto en cantidades industriales

Nacho said...

En los Países de Europa del Este (Polonia, al menos) también hacen un uso bastante importante de estos autobronceadores.

Y conozco algún caso de uso en España debido a alguna pálida piel que no pegaba con cierto vestido de boda...